Subtítulo: Dormir es para los que no tienen hijos
“Recuerde: una buena madre jamás bosteza. Disimula con elegancia.”
Los anuncios de los 50 mostraban madres radiantes con rizos perfectos y delantales impecables. Ninguna parecía haber pasado la noche meciendo a un bebé o discutiendo con un adolescente.
Nosotras sí.
La falta de sueño es el perfume invisible de la paternidad moderna. Se mezcla con el café frío y la paciencia tibia.
Dormir se convierte en una utopía, y la siesta, en un mito urbano.
La buena noticia: no estamos solos. La mala: el sueño tampoco.
Y aun así, entre bostezos, seguimos enseñando, riendo, abrazando… porque el amor no duerme, pero también reanima.
Consejo del día:
Si el niño duerme, tú también. Las tareas domésticas no se extinguen, solo se reproducen.
Reflexión moderna:
El cansancio pasa; los recuerdos no.

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